miércoles, 16 de julio de 2008

Cuchillos calientes

La esposa perdonó a la amante por ser un mero entretenimiento.

La pena se fue en el mismo instante en que se aclaró la garganta para pronunciar su nombre.

Le dijo: “Las dos debemos sufrir el mismo dolor eterno”.

El mundo no tenía ningún interés aunque sus días nunca fueron aburridos.

Sobre su cama, un crucifijo ante el que los invitados exhibían sus milagros

con el hijo de Dios colgando como un vulgar criminal.

Cuando hago mal estoy en el cielo, pensaba.

Cuando estoy perdida, no lo estoy en absoluto.

Así que dame Luz Negra (dame, dame),

dame cuchillos calientes (sueño profundo y claro).

En una pista de baile nadie mide el tiempo.

He hecho el amor, sí, me han follado, ¿y que?

Soy un muñeco animado, tú una luna llena, quedémonos despiertos.

Fue a ver a un místico que hacía medicinas para la lluvia

y renunció a su existencia para sentirlo todo, soñar sueños ajenos.

Se despidió de su familia con un extático movimiento de mano (cuidaos, por favor, os quiero a todos)

Mientras el coche se alejaba al otro lado de la ventana,

se desvaneció en una espesa niebla de cambio.

Así que vamos a regocijarnos (regocijémonos)

en este ruido rosa (fuera el ruido rosa),

una oscilación que podemos ubicar.


Bright Eyes - Hot knives


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